3/8/14

El derecho a la privacidad de las vacas

Recientemente se difundió en los medios de comunicación de Argentina, una resolución de la Agencia Federal de Ingresos Públicos (AFIP) para obligar a que cada vaca tenga dentro de su cuerpo un "chip" y así poder controlar, gracias a un sistema de seguimiento informático, el movimiento del ganado en el país. La semana pasada cuando escribí la nota "El Greco, derechos de autor y bienes culturales" me sentí con la obligación de aclarar que no era un crítico de arte. Hoy, al escribir esta nota, creo que también debo aclarar que ni soy un experto en impuestos, ni en cuestiones agropecuarias. Sólo que, al leer la política que la AFIP se propone implementar, pensé en las pobres vaquitas de nuestro país que ya no podrán esconderse del Estado, y por ello creo que llegó el momento de defender su privacidad! Queridos lectores, la nota comienza en serio a partir de ahora:

No quiero discutir aquí la posibilidad para que los animales sean sujetos de derechos fundamentales (en este caso si las vacas tienen privacidad). Antes bien, quiero llamar la atención a que en el contexto tecnológico actual, es muy fácil implementar mecanismos de seguimiento que, en verdad, pueden afectar el derecho humano a la privacidad en todos nosotros. Hoy el chip se lo ponemos a las vacas -o a los perros, como por ejemplo en España- pero nada impediría a que se nos obligue a tener instalado uno en nuestro propio cuerpo. ¿Ciencia ficción? No lo creo. Pero como diré más adelante, no es esta la única manera de afectar nuestro derecho a la privacidad.

La misma semana que la AFIP en Argentina daba a conocer su resolución sobre las vacas, la Alta Comisionada de Derechos Humanos de las Naciones Unidas publicó el estudio "El Derecho a la Privacidad en la Era Digital". Honestamente para mi fue mucho más interesante leer este documento que el de la AFIP y lo recomiendo para quienes estén interesados en el estudio del impacto de la tecnología -positivo o negativo- para el ejercicio de derechos. En el informe de las Naciones Unidas se lee que "Los costos declinantes de la tecnología y el almacenamiento de datos han erradicado desincentivos financieros o prácticos para la vigilancia. El Estado ahora tiene una mayor capacidad que nunca para llevar a cabo vigilancia simultánea, invasiva y específicamente orientada.  En otras palabras, las plataformas tecnológicas sobre las que la vida global política, económica y social depende cada vez más no sólo son vulnerables a la vigilancia, sino que la facilita."

Este informe resulta más interesante cuando se refiere al rol de las empresas privadas como posibles agentes que contribuyan a afectar derechos humanos. Y comparto plenamente la posición que adopta la Alta Comisionada cuando sostiene que "Donde las empresas enfrentan las demandas del gobierno de acceder datos que no cumplen con las normas internacionales de derechos humanos, se espera que busquen respetar los principios de derechos humanos en la mayor medida posible, y que puedan mostrar sus esfuerzos de hacerlo. Ello puede significar hacer una interpretación lo más restringida posible de los requerimientos de los gobiernos, buscar la clarificación por parte del gobierno en relación con el alcance y los fundamentos legales de la petición, requerir una orden judicial antes de acceder al pedido de datos que haga el gobierno, y comunicar de manera transparente con los usuarios sobre los riesgos y cumplimientos de las demandas de los gobiernos. " En otras palabras, creo que las grandes empresas multinacionales deben asumir la responsabilidad de enfrentar estados autoritarios que bajo órdenes o regulaciones locales que pretenden tener un manto de legalidad claramente infringen el derecho internacional de los derechos humanos.

Esta nota comienza con la posibilidad de vigilancia electrónica mediante la utilización de un "chip" en el cuerpo. Pero creo importante terminar aclarando que la tecnología actual permite la vigilancia masiva aún sin esa aplicación intrusiva en el cuerpo. Las revelaciones de Edward Snowden son sólo una muestra de esta afirmación. El informe de las Naciones Unidas aborda adecuadamente estos problemas. Y, aún cuando debamos discutir en la era digital el contenido del derecho a la privacidad, lo cierto es que es imperioso estudiar las mejores políticas para protegerlo.



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